En 1999, seis jóvenes jugadores de Bloodbowl decidieron organizar una liga. Sin pretensiones. Casi sin reglas. Con la intención simplemente de disfrutar del juego y pisar cabezas. 23 años después, la LBN ha tenido divisiones, reglamentos kilométricos, rankings, decenas de jugadores y cientos de polémicas. Al lado suyo han surgido múltiples ligas que han perdurado o desaparecido. Pero ciertos conceptos aún permanecen:
- El Prat es el epicentro del Bloodbowl mundial
- Los jugadores pratenses son una de las comunidades más activas del planeta
- Los del Prat son los que más beben, y menos mean
Con esto en mente, vuelve la LBN. Con la intención de retomar sus orígenes: Jugar al Bloodbowl y pasarlo bien.

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